BIG BEN
Cuando uno piensa en la ciudad de Londres suele imaginarse la torre con el reloj, el Big Ben , y aunque sería caer en el tópico, quizá se echa en falta en el logo para las próximas Olimpiadas en Londres alguna referencia al reloj.
La Torre del Reloj del Parlamento de Londres, más conocida como Big Ben, está ubicada en la esquina noroeste del edificio más emblemtico de la ciudad. Específicamente, el nombre de Big Ben se refiere a la campana principal.
En su día, el Big Ben fue el reloj más grande del mundo, y además daba con precisión de segundo la hora. La torre en la que está emplazado se terminó en 1858, como parte del nuevo edificio que había diseñado Charles Barry.
La torre está ligeramente inclinada, aunque no se aprecie y la misma inclinación varíe en función de las condiciones térmicas. Con una altura total de más de noventa metros, las agujas del reloj de la torre tienen unas dimensiones considerables. La manecilla principal que marca las horas mide casi tres metros, y la de los minutos alcanza casi los cuatro y medio.
El pueblo inglés manifiesta una marcada devoción por el sonido del Big Ben, y de hecho puede escucharse por la radio cada día. Resulta curioso que durante la Segunda Guerra Mundial no le afectasen los bombardeos, una razón más para que los ingleses le profesen un respeto especial.
En sus orígenes, el Big Ben iba a contar con una campana de dieciséis toneladas que se rompió, y el nombre de esta fue el que se le dio finalmente a la Torre del Reloj. Otra curiosidad interesante proviene de su diseño, a cargo de Edmund Beckett Denison, que ideó un ingenioso sistema constituido por un péndulo con una estrella de tres puntas que gira cuando dicho péndulo bate los segundos. De este modo, se evita que la precisión del reloj se vea afectado por las condiciones climáticas. Es costumbre también que el Big Ben dé las campanadas de fin de año, tradición que se remonta a 1923.
Aunque las Olimpiadas Londres se celebrarán en diferentes sedes, tanto dentro como fuera del corazón londinense, no serán pocos los turistas y deportistas que dediquen algo de su tiempo a conocer algunas maravillas arquitectónicas como el Big Ben, así como otros muchos lugares de interés próximos a la Abadía y el Palacio de Westminster.